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miércoles, 14 de octubre de 2015

Colosseum cerrado temporalmente por reformas.


















Entonces ambos éramos
aquel débil fragor que en las noches oía
la llamada de Roma levantándose.

Roma pedía guerra a manos llenas
a dos  jóvenes torpes que prestaban oídos
al clamor incesante de a degüello.

Como leones trágicos de circo,
dos amantes hechos al espectáculo,
vertimos en la arena
el corazón, manojos de la vísceras,
fragmentos
de pasión tintos en odio, que con el martilleo del silencio en las jaulas,
bajo el efecto narco del orgullo,
brotaban sin control
como futuros órganos sin fuego
de llanto en la memoria.

Durante media vida cumplimos con el rito de la sangre.

Ahora ya no me queda ni un centímetro libre
de piel para tatuarme tus heridas,
ni arrestos para ver al cirujano.

He depuesto las armas.

Ahora poco me importa el ego de mi Roma.




2 comentarios:

  1. Maravilloso, simplemente maravilloso Jonh.
    Me encanta la forma tan sutil y a la vez tan salvaje del poema. 10+1

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  2. Ay, que me sacas los colores cuando no lo merezco.
    Muak.
    Besos !!!

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