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viernes, 29 de enero de 2016

Misa de réquiem.





























Muerto el amor, se me murió la noche.
En su pálida frente de obsidiana
se esfuma mi pasado, amplio derroche
del amante que siempre dió en la diana.

Muerta la noche. Fría su cintura
de estrellas, su mirar de estalactita,
el vitral negro azul de su estructura,
sus piernas de mujer cosmopolita.

Su espalda de silíceo, sus caderas
de marciana rebelde, sus dos brazos
de maternal lobezna, sus
ojeras
de veladora nata de mis pasos.





(Del poemario en construcción, "Sicario")







2 comentarios:

  1. Tanto a nivel formal como de contenido me parece un experimento muy bien llevado: rompe la estructura en un grado justo que permite ver juntas la tradición y el experimento, maneja el contenido sobre el mismo eje y, aunque en ciertos puntos suena extraño, esto no aleja al lector, sino que hace que sienta curiosidad. De alguna manera es abrupto y suave a la vez.
    ¡Un abrazo! ^_^

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  2. Querido amigo y compañero.

    Me alegra mucho tu paso como comentarista por el Tatuaje, porque te admiró mucho como prosista.

    Me encantan tus historias futuristas.
    Una pasada.

    Gracias.

    Abrazos.

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