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miércoles, 16 de marzo de 2016

Rumba para Papá Montero.









No tengo yo mas dioses que mis muertos.
Y es a esa legión a la que rezo
cuando me aprietan el alma y el zapato.

Un trago sobre el suelo
de aguardiente o de ron
suele ser la señal para que hablemos.

A veces llevo rosas a esa cita
en honor a mi padre.

Nunca compro las rosas.

Papá fue tan bandido y tan Romeo.
Siempre tan elegante y perfumado
con sus gafas de poli y su guitarra,
tan canalla y tan guapo,
que unas flores compradas
serían un insulto a su persona.

Las robo en los jardines sobre la media noche.

A su entierro
asistió toda La Habana.
Boleristas rumberos y Lolitas.

Lolitas muy Lolitas para un "papá montero"
cercano a los cincuenta
que vieron derrumbarse no solo el gran imperio de mi gran papaíto
sino todos sus lujos.

Setenta y dos horas duró el acto.

En esta gran familia
de hombres duros de lágrimas,
guajiros titulados en la sed de la tierra,
no ha existido un velorio sin su ron
y su lechón asado y su guateque.

Puesta sobre el tapete la artillería fina
como cuando se van los faraones.

Se fue sin despedirse.



II.

Aquí
murió el abuelo.
En este mismo cuarto criogenisado en mi memoria.

Aquí murió
su risa alquizareña y sus zapatos
de explorador de barrio.

Su apagón de las ocho.

Sus doce
huevos mágicos para sobrevivir un mes.

Su fe en la ecología.

Su no licencia
para volar a Europa a cultivar manzanos.

Su farmacia vacía.

Su puro Partagas.

Su pose de faquir meditabundo mientras lo consumía.

Su periódico Granma.

Sus genes
de "Corleone"
defendiendo a su sangre.

Murió,
su vuela al norte pajarito.
Su sé que nunca volveré a verte.
Su no vuelvas el gesto pendenciero.
Sus lágrimas de: vete, que yo no estoy llorando.

Aquí murió,
en la más absoluta miseria
entre mis fotogramas de extranjero.
Sin recordar su historia de gran superviviente
a tres malditas cruentas dictaduras.

Que dios guarde este cuarto.

Amén.




III.

La Maribel se fue con la mañana.
Por un amor se fue la Maribel.

Se me largó,
consuelo de mi rabia adolescente
de mi inseguridad y mis complejos,
de mi noche salsera,
siempre bailamos hasta perder la guita y los zapatos
hasta matar al día.

Se fue, María Isabel Martínez, mire usted.
La hembra mas cañón y más coqueta
que conocí en mi vida.

Sangre de mi sangre.

Maldito sea el tipo.



Incluido en el poemario "Juan de los muertos'






6 comentarios:

  1. Juan de los muertos, que son legión y varan en la memoria, pero él queda en el puerto con su son y se fue sin despedirse. Como todo lo que importa. Sólo quería decirte que viajo contigo.

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    1. Galefod, muchísimas gracias por el viaje a mi rincón. Es un placer tenerte como lector.

      Un fuerte abrazo.

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    2. Galefod, muchísimas gracias por el viaje a mi rincón. Es un placer tenerte como lector.

      Un fuerte abrazo.

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  2. A mi pesar, siento llegar el día en que tendremos todos los valores debajo de la tierra.

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    1. Buenvdnid@ al Tatuaje "Siempre", agradecido por la visita, lectura y comentarios.

      Un abrazo.

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    2. Buenvdnid@ al Tatuaje "Siempre", agradecido por la visita, lectura y comentarios.

      Un abrazo.

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