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domingo, 21 de agosto de 2016

La bruja Tentegol y su caldero












Hubo una vez una bruja en mi existencia, culpable de la más trascendental de mis múltiples muertes: la bruja Tentegol.

Ella solía volar hasta mi faro poco antes del alba. Antes de marcharse a su castillo, dejaba en la mesilla de mi cuarto su regalo divino: un salmo curador de almas perdidas escrito sobre el caparazón de un batracio.

Sus nobles artes de hechicería eran de tal pureza que, una noche, le permití voluntariamente que echara a navegar mi cuerpo en su caldero, y me ahogara en la marea blanca de sus aguas.

Con las siete  esencias resultantes como pócima, conjuró a puro verso a las estrellas; al círculo completo de las casas astrales que me rigen, construyendo con el recuerdo fértil de mis huesos un hombre diferente: un aprendiz de mago palabrero que quedó sepultado para siempre bajo la grave luz de su seudónimo.

Luego de aquel milagro, jamás volvió a mis días la hechicera.

Y mi magia la añora, como añoran los dioses padecer el sísmico temblor de la pasión para sentirse, por una noche, hombres.







8 comentarios:

  1. El otro día andaba pensando en la literatura y los blogs, y en las palabras de Gavrí cuando decía que, exponer un sentimiento en forma de palabras, no hace que lo escrito sea un buen material. Y pensaba: "los blogs están llenos de gente que, simplemente, escribe cómo se siente y esperan que de ahí salga alguna clase de literatura, y no es que sea algo imposible (no lo es), pero la literatura suele llegar a serlo por que en ella se unen arte y letras con muchos otros factores". Como a mí me encanta la fantasía, ella se ha convertido en uno de esos factores a los que les presto mucha atención y considero que suele haber literatura en ese disfraz de palabras y mundos con que vestimos las experiencias que nos marcan. Creo que eso es lo que he encontrado aquí, a caballo entre la realidad y la fantasía, contándonos algo que, tal vez, haya sido una gran experiencia. Me ha gustado, por uspuesto.
    ¡Un abrazo, John! ^_^

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    Respuestas
    1. Querido compañero, amigo Jorge. Has hecho un análisis muy acertado del texto. Ambos tenemos un común el resorte de la fantasía en nuestros trabajos, es cierto que los escritores podemos combinar realidad y ficción para entretejer nuestras anécdotas o pasajes más significativos a lo que amamos, la literatura.

      Me emociona mucho tu paso por este lugar que tanto me ha costado y me cuesta levantar. Te agradezco la lectura y el comentario. De corazón.

      La bruja Tentegol existe. Es real.

      Un abrazo.

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  2. Genial, Jonh.
    Qué despliegue de fantasía, qué metáfora tan bella para describir el embrujo de las letras,el amor por la palabra.
    Solo un pequeño "pero", ¿ has pensado en la ira de Erato cuando te lea? Ya sabes la fama que tiene la furia de los dioses...
    Un gran abrazo.
    Mar.

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  3. Querida amiga y compi, María, lo más bello de la literatura es que el lector pueda llevar, según las experiencias vividas, un texto a su terreno. Bajo mi punto de vista eso es tan importante como lo que lo que en realidad pretende transmitir el autor. La libertad por encima de todo. Como bien digo a nuestro compi en común Jorge, la bruja no es un personaje de ficción, ella existe, y reso cada día porque su magia vuelva, por el bien de los dos.

    Gracias por la visita, fiel lectora.

    Un abrazo y nos leemos, pues yo gusto mucho de tu exquisito arte, poeta, y lo sabes.

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  4. Ya sos un mago de la palabra, querido Cuba.
    ¿Me pasarías la dirección de Tentegol? Tal vez si me prepara una de sus pócimas renazca en mi la fantasía y el deseo de escribir.
    Abrazo.

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  5. No digas eso, Mirel. Ahí está el archivo de tu blog para demostrar quien eres, son épocas, momentos, yo sé la grandeza que hay en tí, como también lo saben todas esas personas que te siguen y todos lo Utras, ten paciencia, Mirel, como bien dijo nuestro Akhen: no cierres los brazos.

    Te queremos, hermosa.

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  6. Mágico momento me ha hecho pasar esa bendita bruja tuya, John madison. Miraré al oscuro cielo nocturnal cada noche que mi cada vez más ausente musa no acuda a susurrarme versos, acaso vea por las alturas la huella del vuelo de Tentegol e inspire a mi muda pluma.
    Me ha gustado mucho tu texto, John.

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  7. Bienvenido al Tatuaje, Luis Varela.

    Yo creo que a todos nos pasa, amigo. A veces las musas hacen las maletas y parten a disfrutar de su merecido descanso, jajajaja, el problema es que lo dejan a uno tan desvalido... Pero al final siempre acaban volviendo.


    Muchas gracias por la visita y comentarios.

    Un abrazo.

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