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viernes, 5 de agosto de 2016

Sicario.











Te amé con tantas ganas que tu cuerpo
fue mi dogma de fe.
La oración inmediata
rallando en la ceguera del fanático.

Te amé
hundido en el pecado
del idólatra
con el fuego impaciente del novel
que añora conseguir la fórmula perfecta
para ascender al pódium de la fama.
Con la pregunta del enamorado
que deshoja violetas adivinas.
Con los rigores muertos de un cadáver
inconmovible ante su turba fúnebre.

Te amé
borrando todo rastro de inocencia,
de humanidad en mí,
de llanto, de decoro,
vestido de coloso indestructible.
Con mi disfraz de déspota, de sádico marqués,
en ese gran papel de "Harry el sucio"
patrullando lo oscuro de tu centro.
De cazador Van Helsing deshollando
tu libido vampírica,

con el encanto frío del sicario
que mata cada noche al corazón
para sobrevivir a tu corona.








1 comentario:

  1. Cuánta pasión en cada imagen (me encantaba Harry el sucio), te fuiste alto Cuba querido.
    Tengo una duda sobre el uso correcto de "rallando", para mí va con "y" porque se ralla el queso, pero en tu poema tiene el significado de asemejarse, parecerse y va con "y".
    El aria de I pagliacci es magnífica y tan potente como tu poema.

    Abrazos.

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