Páginas

viernes, 23 de septiembre de 2016

Mundos paralelos.


En un lugar lejano, no registrado en lo tangible de los mapas, existe un hombre. Fuma tabaco negro de la marca comercial Captain black en una pipa de marfil. Su mujer se la regaló por el aniversario de sus bodas de plata.


Lleva barba y coleta, y una chaqueta azul cruzada al frente con botones dorados,  como los viejos marineros.

Siempre fue más activo durante la noche y en cuanto oscurece, el hombre sube al ático de la casa a escribir sus historias:  cuentos que narran los naufragios de embarcaciones tan chiquitas como una cáscara de nuez vapuleadas por álgidas tormentas, historias sobre los ángeles a los que se encomiendan los ocupantes de la nuez minutos antes de morir, novelas de sirenas cuya fisonomía dista de la que rememoran las leyendas. Las sirenas que habitan en sus libros no pierden el tiempo en seducir a los marinos con sus cantos ni en salvarlos de morir ahogados. Ellas prefieren vivir tranquilas al margen de esos hombres, y ocultar a sus crías de la codicia de los balleneros por sus lágrimas de perlas, en las bodegas del cinturón de galeones que conforman el cementerio de navíos "Merrows".

"Ceasg", la casa de madera construida por él en la cumbre más alta de aquel lugar sin nombre es, a la vista de los lugareños, un buque acorazado bogando sobre la cresta de una imponente ola congelada por las nevadas. Presidiendo el salón de la casa, la chimenea de piedra alberga un fuego magnífico que caldea durante todo el día los tres pisos con la entereza de un sol perenne.

En la habitación donde el hombre teclea hay un trago de vodka junto a la máquina de escribir, un perro labrador —Diamante— echado bajo el escritorio de nogal, junto a sus piernas, y la voz de una mujer que canta viejos standars de jazz al fondo de la casa, en la cocina, mientras hornea bollos y galletas; una mujer de anís y de jengibre que lo hace estremecer cuando lo llama mío.

El hombre se pregunta que hubiera sido de él sin su épica mujer de pan con voz de niña, una mujer que le hace el amor en las mañanas como si el mundo que ambos comparten fuera a partirse en dos en la próxima hora atropellado por el tren de mercancías que pertrecha de víveres y demás provisiones a los comerciantes de la zona.

Se pregunta, mientras la ve entrar en el despacho con la bandeja que contiene su cena, si en otra vida él también tuvo esa mujer con alas de amapolas chinescas que destierra al infierno sus miedos cuando revolotea desnuda por el cuarto; se pregunta qué suerte hubiera corrido su existencia en un mundo sin ella.

—Cariño.

—¿Mum, capitán?

La mujer deja la cena en el escritorio. El capitán sin nombre interrumpe el teclear durante unos segundos.

—¿Crees que pueda existir un mundo paralelo a Ceags, a nosotros? —pregunta el hombre a su mujer.

Mientras tanto, otro hombre (un poeta) imagina en su piso de Barcelona una segunda vida distinta de la suya en un país distante al que no ha dado todavía un nombre. Hay un trago de vodka en la mesilla de su cuarto del que bebe espaciadamente. La historia discurre en libertad sobre el papel entretejida a las estrofas del romance: una casa preciosa construida en lo alto de un monte —Ceasg— que siempre huele a bollos de leche y a jengibre y una mujer de pan con voz de niña, Eva, cantando muy al fondo de la casa, en la cocina, "Blue Moon".






10 comentarios:

  1. Aplaudo a raudales este relato donde el olor se mezcló con esa dulce voz aniñada, el sonido de la canción se fusionó con tus letras y...El resultado es este, mucha emoción al leerte.
    Te felicito por esta bonita historia paralela.

    Mil besitos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si te llegó el olor a pan recién horneado, que fantástico ese olor inundándolo todo al entrar en una casa, me siento complacido. Aunque soy consciente del camino que aún me queda por recorrer para relatar como Dios manda.


      Gracias por la visita, Auroratris

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. El otro... Los otros... los poetas, somos una legión sin género. Capitanes sí; capitanes de nuestros sosegados veleros y hogares imaginados entre nostalgias. Yo olí a bollos recién horneados, por tu musa de la vida y el bolero! Bello amiguito mío y querido!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Miriam, que alegría tu visita. Pues sí, le decía a Yayone en otro post que escribir es una suerte, una bendición que se nos da para sobrellevar las dificultades que se presentan en esta dura empresa que es vivir, para celebrar cuando se está feliz, para regalar alegrías a los amigos, no hay nada más bello que regalar poemas.

      Me alegro mucho de verte.

      Gracias por la vista.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  3. En algún momento esos dos hombres se encontrarán en algún otro mundo paralelo y juntarán la potencia de sus voces, de sus imágenes, en un libro extraordinario.
    Hermoso y sentido, capitán Cuba.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si es cierto lo que se cuenta sobre la posible existencia de los mundos paralelos, es posible que exista un Madison, a saber dónde, con libros publicados y wsas artes narratorias en las que ahora me encuentro inmerso ya domesticadas y encaminadas, en la firmeza y seguridad que a mi me gustaría tener en estos momentos para contar historias.

      En el mundo real esa idea está bastante alejada de eso, al menos en prosa.

      Gracias por la visita, querida Mirella.

      Hay fiestesita y confetis siempre que vienes a visitarme.

      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Todos tenemos y vivimos en algún momento esa vida paralela, y menos mal tener la virtud de ser camaleónico.

    El relato de hoy se hizo en una fusión casi perfecta, no perdamos nunca esa "inocencia" al crear.

    Olí hasta esos bollos recién horneados.

    Besos, Jonh.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yayone, mil gracias por la compañía, te voy a regalar una cajita de bollos por tu cumple, :)))))))))) solo por lo que vienes a leerme, lo agradezco mucho, de verdad que sí.

      Un beso.

      Eliminar
  5. La vi, John, puedo asegurar que esta mañana pude ver esa escena a través de las palabras de este relato. Pude percibir aromas, texturas, pude dejarme llevar por la voz inconfundible de Billie/Eva que me viene de las brumas del tiempo, pude ver la pipa, el vaso de vodka, el buque, la habitación. Todo me lo has mostrado. Y ha seguido girando, esta escena fantástica, en un anillo mágico, como el vinilo de Blue Moon, desde Barcelona hasta ese lugar sin nombre, ida y vuelta, ida y vuelta, como un tiovivo de sensaciones que no dejan de rotar, todavía, dentro de mi cabeza. Has hecho una historia fascinante. Ha sido un placer leerla.
    Te mando un gran saludo.
    Ariel

    ResponderEliminar
  6. Mil gracias por la visita y valoración del texto, Ariel. Celebro que te haya gustado esta modesta incursión en la teoría de los mundos paralelos. Muy agradecido de recibir tu visita.

    Desde aquí doy las gracias a la poeta Morgana de Palacios, directora del proyecto Ultraversal, quien intervino en la corrección del texto.

    (Gracias mdp)

    Un abrazo.

    ResponderEliminar