Contador de lectores vía feed.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Leonard Cohen en tránsito hacia la noche, mientras yo viajo en la noche a la deriva.


Era mi deseo que estos poemas pensados para formar parte de la colección de versos "Tauromaquia"
continuaran manteniendo su condición de inéditos. Verán, yo ya le he entregado a la red (en tiempo récord) tantos trozos de mí a través de mis versos que no estoy ultimamente por la labor de compartirme. Y es por eso que hoy digo:

*Maldito guionista.

Ya no deseo ser este poeta.

No le encuentro la gracia a quedarme en calzones,
con el alma en las manos
bajo el cañón de luces y en platea,
mientras todos me aplauden divertidos.

Siempre pienso en dejarlo
y cada noche
regreso al carnaval y al maquillaje.

Regreso a decidir
qué color es mejor para versar
y qué camisa,
me viene bien para llorar con arte.

Guionista:
Consígame una vida de poeta feliz
donde por una vez no me atropellen
los poemas fatales,
y olvídese,
de una maldita vez del puto Karma.

Sí. Hace ya tiempo que me pregunto de qué sirve toda esta fantochada de echar a navegar en el océano de la blogosfera lo más roto, lo más vulnerable de mí. Creo que fue esa pregunta la que trajo poemas como éste:


*Todas esas cosas tan hermosas que un día fuimos.




Quién sabrá
cuando muera de fiebre, de vértigo, de hastío,
de un ataque de asma o deambulando
por el limbo otoñal de un buen poema,
quién sabrá que fue tuyo este Don nadie
con ojos de misterio.

Quién sabrá, poesía,
que fue mía en las noches tu voluntad de hembra,

tu pulsación de gata incapturable.

*******

Pero al ser partícipe de la noticia de la muerte del poeta y cantautor Leonard Cohen, pensé en que no había una manera más digna de despedirlo que regalarle a su alma, ahora en tránsito, estos sonetos.

Lo maravilloso de la literatura es que yo siempre podré encontrarlo entre sus versos, como si Cohen no se hubiera marchado nunca hacia otras misteriosas fronteras. Es curioso que ésta adaptación del tema "The gipsy's wife" de la autoría del propio Leonard Cohen, interpretado por el cataor flamenco "Duquende", me haya acompañado en este último mes no sólo en la edición de este tríptico de sonetos, sino también durante mi última entrada, "El Tatuaje de Sally Persson" (Ejercicios de estilo, toma 1), casi como un anuncio, una señal luminosa de los últimos coletazos de su existencia.

Va por ti, Cohen, por todas esas noches en las que tus versos me han acompañado, por todos esos amigos poetas a los que les he presentado tus poemarios y han quedado, tremendamente, satisfechos y enamorados para siempre de tus maneras poéticas tan obedientes a tu estilo, y por que los buenos poetas, siempre permanecen:


Deriva en "Do mayor".

Perdido sin el "do" de su no-verbo,
desamparado y roto en su vertiente.
Resquebrajado el casco de mis versos,
a la deriva voy, contramaestre.

A la deriva marcho en mi proeza,
a vela y sin motor, a viento limpio.
El arpón a la caza de poemas
que alimenten mis rutas de escapismo.

A la deriva mi cantar sin brújula.
Puertos de abecedarios se dibujan
como espejismos sobre el horizonte,

que me ocultan las fases de sus lunas.
A la deriva viaja entre las brumas
mi sueño de poeta cada noche.



Pasión en "Do mayor".


Me muero por rasgar, Habana vieja,
lo mestizo y vetusto de tu traje.
Gozarte hasta que el sol, con su metraje,
corrompa nuestro idilio en son de queja.

Despertar refugiado en tu cintura
de huracanados ritmos antillanos,
retener tu pasión entre mis manos
vacías de no andar tu piel madura.

Y vivo cada noche, Habana mía,
el sueño de apagar en tu abadía
esta sed sin remedio de conguero.

Nunca se fue de mí, mulata hermosa,
el colonial perfume de tu rosa,
ni el lloroso romper de tu aguacero.


"Océano, viento y tierra en Do mayor".

Sonetear le va estrecho a mi figura,
a mi garganta de canela en rama,
pero tu boca de oro  me reclama
un soneto con alas de premura.

Tu boca de oro desde la bahía
convocándome al juego de la doma,
tu voz donde el Atlántico se asoma
se merece un cantar sin cobardía.

Un gallardo cantar sobre mi noche
en tierras de sardanas donde el broche
lo ponen siempre el mar y un sol pausado.

No albergo queja alguna, el gran dilema,
es que marché de ti, mi verde gema,
y tú nunca te fuiste de mi lado.



****


Algunos poemas de Leonard Cohen...


Ya no estoy en mi mejor momento para practicar
el oficio de los versos.
Se me da mucho mejor
estar en el cuarto ropero con Sara.
Pero incluso en este mundo alternativo
tampoco estoy ya en mi mejor momento.
Necesito la compasión de mi propia atención.
Quién podría haber adivinado
que el corazón envejece
del contacto con otros.

*******


El amor es un fuego.
Arde por todas partes.
Desfigura a todo el mundo.
Es la excusa que el mundo pone
por ser tan feo.


******

Ya no me queda talento.
Ya no puedo escribir más poemas.
Ya podéis llamarme Len o Lennie,
como siempre habéis querido hacer.
Supongo que debería dejarlo,
pero los viejos hábitos persisten
y las mujeres no hacen más que empujarme a ello.
Antes de que me acuséis de que os aburro
(para vuestro definitivo triunfo y alivio)
acordaos de que ni vosotros ni yo
podemos hacer ya el amor,
y una vez más habéis disfrutado
de la compañía de mi alma.






7 comentarios:

  1. Todo lo que haces lo haces a tope, Jonh. Y se pega ese entusiasmo que derramas y tu forma de sentir y sentir tanto.
    Eres un apasionado de la vida. Un abrazo, hermano.

    ResponderEliminar
  2. No sé si a todos nos llegue esa duda, de si tiene sentido seguir escribiendo, de si tiene sentido volver a quedar en calzones. ¿Para qué? ¿Es pura vanidad?
    Es una delicia esta entrada Jonh
    Y ya tendremos que crear otra comunidad para juntarnos, porque no podemos dejar de vernos.

    ResponderEliminar
  3. Pues sí...es una duda que nos asalta a muchos.? Qué sentido tiene arrojar pedacitos de nuestra alma a ese inmenso océano que es la red, para que queden flotando a la deriva como mensajes en botella de un náufrago de la vida que tiene la certeza de que nunca arribarân a ningún puerto? Es que no tiene sentido. Pero tampoco tiene mucho más escribir versos durante años y guardarlos en un cajón.En fin...misterios de la poesía. Felicidades por tus poemas, Jonh , son realmente magníficos.Besos.

    ResponderEliminar
  4. Lleguen o no dichos mensajes a la orilla, no es la cuestión, sino ¿qué hacemos con el "virus" que alimenta esa necesidad de lanzar los mensajes?... Porque yo también llevo una larga andadura desde mi juventud hasta ahora ya más allá de la madurez, donde entonces si utilizaba mi nombre y apellidos reales y también publicaba en revistas y editaba libros...¿Qué tiempos tan lejanos, donde acuñaba esperanzas de arco iris y lectores de papel encuadernado... Pero le salieron canas a mis letras y las encerré en un cajón tirando la llave al olvido maldito, para no volver a cargar con semejante saco de humo y sin embargo cuando ya me había negado en redondo a retomar los pasos, de pronto otra vez tuve que escribir unos versitos para despedir a los lectores de una comunidad que hablaba de ovnis, de misterios y enigmas... Y ahí mismo volví a traicionar mi juramento, aunque lo que no pienso hacer es rubricarlo con mi propia firma, sino con este seudónimo que me acompaña, porque ya renuncié hace mucho a la fama y demás vanidades.
    ¡Cuán mejor sería que nuestras letras jamás tuvieran nombre, lo mismo que el arte jamás está limitado por ningún continente o apellido!

    Me parecieron fantásticos tus sonetos, amigo Jonh, pero creo que mejor lo sabe Leonard Cohen que te lee entre líneas.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Escribir o no escribir... esa es la cuestión.
    Sin embargo -y creo que especialmente el poeta- no hacerlo le supone una carga extra que soportar.
    Ya no importa mostrar o no hilachas de uno, cuando se es poeta de raza y corazón, se vuelve una necesidad como el respirar.
    No dejes de escribir Jonh, no te haría bien a estas alturas de lo que has logrado y dejarías un hueco en muchos de los que te leemos con entusiasmo.
    Un enorme abrazo, compañero

    ResponderEliminar
  6. Es lo bueno de la literatura, que siempre queda no solo para deleite del lector que aprecie de sus letras, también para el que las escribió en recuerdo de su partida, como es el caso de Cohen.

    No soy ducha en versos, Jonh, pero esos sonetos que le regalas al alma de Cohen, son pura magia, sentimiento profundo de quién disfrutó con los suyos. ¡Son preciosos!

    Un gusto pasarme por tu casa.
    Abrazos-)

    ResponderEliminar
  7. Un trabajo espléndido, un gran homenaje a otro de los grandes poetas que nos ha dejado, pero sólo físicamente ya que su esencia quedará imborrable para el resto de los días. Un gran abrazo amigo!!!

    ResponderEliminar